jueves, 19 de enero de 2012


"EL ÁRBOL DE LA VIDA"© Óleo en tela por Mario A. Popoca


1. RESEÑA HISTÓRICA

Han pasado 70 años desde el descubrimiento de las estelas en Izapa, Chiapas, México; a las que Matthew W. Stirling documentó para el Instituto Smithsonian y les asignó un número. La Estela 5, conocida también como “El árbol de la vida,” ”ocupa una posición central, conceptualmente hablando, en relación a las otras tallas descubiertas en Izapa”[1], bien podría denominarse a esta “supernarrativa quiásmica” como la estela angular de Izapa. La polémica que ha desatado respecto a su interpretación, particularmente entre los eruditos, tampoco ha confirmado o desmentido la tesis inicial dada por el Doctor M. Wells Jakeman sobre su correlación con el sueño de Lehi en “El Libro de Mormón”, según ha declarado[2] V. Garth Norman, arqueólogo considerado actualmente como la mayor autoridad en la iconografía pre-maya de la región de Izapa.

El autor o autores de la estela, si no el artista, tenían un amplio conocimiento matemático, astronómico, literario e histórico necesario para la elaboración de la talla. Por supuesto muchos de sus códigos están ocultos para quienes no fueron dirigidos.

2. LOS DIFERENTES ESCENARIOS Y LA MÉTRICA QUIÁSMICA

Para poder interpretar correctamente las imágenes de la Estela 5 ubicaremos primeramente sus diferentes escenarios. Debido a que la disposición de las escenas también conlleva un significado simbólico, precisaremos la orientación de las escenas con respecto al ángulo del árbol y no respecto a nuestro propio ángulo, por lo que en este caso, nuestra derecha sería la escena a la izquierda del árbol y viceversa. De la misma manera se pueden observar los quiasmos inversamente simétricos respecto al eje común que es el árbol. La siguiente ilustración nos permite visualizar el escenario completo:


FIGURA 1. "Escenarios y Quiasmos" Del Óleo “El Árbol de la Vida”© por Mario A. Popoca  (color manipulado)


LA MÉTRICA QUIÁSMICA EN EL ÁRBOL DE LA VIDA©

Por Mario A. Popoca
f.






f.
Un campo entre caminos (serpientes) y fuentes de agua






Un lugar con niebla entre caminos (serpiente), un río y un glifo con ojos y oídos vendados

e.




e.


Jaguar (y colibrí) a espaldas




Hombre y niño a espaldas



d.


d.




Imagen de mayor dimensión (Ave)


Imagen de mayor dimensión (Bestia)





c.


c.






Acción de compartir el fruto


Acción de rechazo y/o adoración






b.
b.






Hombre injertado
Hombre absorbido








a.










Árbol










A.










Raíces del árbol








B1.
B1.






Hombre de espalda al árbol
Hombre de espalda al árbol






B2.
B2.






Un niño
Un niño






C.


C.






Incensario


Libro o registros





D.


D.




Sacerdote


Gobernante



E.




E.


Vara




Barra

F.






F.
Mujer anciana






Ayudante o consejero

3. LA ESCENA INFERIOR: Las 7 Figuras piramidales

La escena inferior de la Estela 5 es la menos entendida y admirada, y sin embargo, de la misma manera que las raíces son la base de un árbol,  la escena inferior contiene el código o la llave para interpretar el escenario completo.

El centro de la escena inferior son las raíces del árbol. Las raíces fijan al árbol al suelo, por lo que se puede deducir que la línea gruesa sobre la superficie donde se asientan los personajes es el suelo, el piso o la tierra. Esta es la principal diferencia con los personajes de la escena de fondo quienes carecen de un suelo y se encuentran como suspendidos en el aire; por lo tanto, los personajes sobre la superficie de la tierra representan a personas reales, ligados a las raíces, no obstante que, su postura y atuendo también conlleva su propio significado.

El suelo o piso se prolonga hacia abajo en una ruta dando forma a un rectángulo alargado sobre el cual se hallan siete figuras piramidales: dos frontales, dos en medio y tres alejadas. Es bien sabido que debido a la erosión natural de la talla algunos de sus trazos no son visibles pero mediante el resto de la información veremos que no son seis sino siete triángulos en la escena inferior. Esta perspectiva de la cercanía o lejanía de los triángulos incluye también al camino y las aguas.

El autor quiso jugar con nuestra óptica mediante las diferentes perspectivas de alejamiento de los triángulos, por ejemplo, al frente de la escena se pueden visualizar fácilmente las dos figuras piramidales mayores y  las aguas; estas aguas son representadas mediante ondas, sin embargo, si se presta atención a nuestra derecha en lo remoto de la escena , se observa que las corrientes de aguas de un río desembocan por detrás del hombre que sostiene una sombrilla, y se filtran y conectan al rectángulo a través de una fisura, permitiendo simular aguas lejanas mediante líneas alargadas. De manera que el rectángulo alargado enmarca una perspectiva a la distancia, muy probablemente con la intención de representar un largo viaje entre rutas de tierra y agua, lo cual concuerda con la panorámica general de la escena, la cual varios especialistas describen como la silueta de un barco.

Sin embargo, entre el camino, o piso, o suelo, hay otro elemento que se advierte. La barra de la sombrilla se prolonga hacia arriba y hacia abajo siguiendo la misma ruta en "L" invertida que el camino y el río. Recordemos que en la Estela 5 cada figura es adyacente o está vinculada con otra, una forma se confunde con la otra o está en contacto con la otra entre escenas intercaladas. La barra de la sombrilla también se extiende a la distancia en el interior del rectángulo. De modo que la escena presenta tres elementos además de los triángulos, que por facilidad iconográfica los denominaremos: “las aguas”, “el camino” y “la barra”. Dichos elementos aparecen del frente hacia atrás, y se repiten en el mismo orden causando la impresión óptica de alejamiento.

Garth Norman descubrió que al prolongar las líneas de los triángulos, éstos hacían contacto con algunos personajes, sin embargo, un estudio más detallado nos muestra que la prolongación de dichas líneas hace contacto con los ojos o los oídos de todos los personajes y aun más, es decir, con los ocho personajes al pie del árbol, con los personajes de la escena de fondo y con otros elementos más. Tres personajes de entre ellos, es decir, el niño con un velo o capucha (B2), el hombre absorbido (b) y el hombre cargando un niño (e), tienen en común que su ojo no es visible pero se deduce su existencia al grado que las rectas se conectan a la altura del ojo. 

Parcialmente se puede concluir que los puntos de conexión se intersectan con todos los personajes al pie del árbol, cuatro de ellos con los ojos y cuatro de ellos con los oídos. La constante repetición de los puntos de conexión hacia esas partes del cuerpo humano nos lleva a la conclusión que uno de los mensajes principales de la Estela 5, se relaciona con “el ver” y “el oir”.

¿Cuál es el asunto de tal magnitud que todos los personajes deban ver u oír?,  ¿a quiénes representan o quiénes son los personajes?, ¿es el árbol de la vida ese asunto de gran relevancia y por qué lo es? Hemos observado que el eje principal de la estela es el árbol mismo, no obstante, aparte de este eje principal se encuentran otros ejes secundarios, los cuales nos pueden proveer de mayor información.

En el siguiente esquema (Video 1 de 4) se observan los diferentes puntos de conexión al prolongar las líneas de las siete figuras piramidales. Debido a que los triángulos a nuestra izquierda convergen o se intersectan con los triángulos a la derecha, para facilitar su visualización, se han asociado y clasificado en cuatro colores. 

VIDEO 1 de 4 "Prolongación de los ángulos en puntos clave"©

4. LAS TRES ESFERAS O ESTADOS

Tatiana Proskouriakoff fue la primera en descubrir que las estelas mayas no representaban propiamente a dioses y sacerdotes, sino a reyes y reinas, la historia de las familias de linaje real. De tal manera que la Estela 5 representa la historia de una familia, muy probablemente los primeros padres de los antiguos pobladores de Izapa. Dichos antecedentes aunados a los múltiples trazos angulares en forma de "V" ocultos para quienes observamos a la ligera, los cuales invariablemente se intersectan con ciertos puntos clave, me han llevado a denominar a la estela 5 como la piedra angular de Izapa. Un ángulo recto en forma de "L" invertida domina la talla, el cual delimita tres esferas o estados: El sol, la luna y las estrellas. Mientras el ángulo del sol se prolonga e ilumina todo el escenario y a todos los personajes que se hallan dentro del ángulo recto, el ángulo de la luna demarca únicamente a los personajes que dan la espalda al árbol, al personaje con un velo y a la imagen de mayor dimensión con un tocado de gran altura. Los puntos intencionales sobre las ondas de agua señalan las estrellas y un estado de vapores y tinieblas que incluye un glifo de apariencia humana (“f”) con una venda que cubre sus ojos y oídos, se halla fuera de los límites del ángulo recto. Éste ideograma que significa ceguedad y sordera, el cual es uno de los antecedentes más remotos de la escritura maya, es radicalmente opuesto a la señalización deliberada del ojo y oído en todos los personajes, según observamos en el diagrama núm. 1 (Video 1). El diagrama siguiente (Video 2 de 4) nos muestra los tres estados:

VIDEO 2 de 4 "El árbol de la vida y los estados del sol, la luna y las estrellas"©

5. LA ESCENA FRONTAL A LA IZQUIERDA: El rey escritor

La escena frontal a la izquierda muestra a uno de los personajes principales, identificado con la letra “D”, con un gran tocado de maíz sobre su cabeza mientras hojas de elote caen a sus espaldas. En algunas áreas mayas el dios del maíz es descrito como un hombre alto, joven y bien parecido en lo máximo de su plenitud y belleza; se le consideraba un dios benéfico que traía prosperidad y abundancia. En los famosos murales de Bonampak se pintó una representación de esa deidad en un lugar prominente y en diversos códices aparece con el signo del maíz, kan, en su tocado. La estela 5 muestra una impresionante semejanza con la descripción de dicho personaje, el cual Jakeman[3] asocia con el antiguo dios egipcio del grano, Nepri o Nepi (antrotopónimo con la p aspirada, ‘ph’, Nephi). No sería extraño asegurar que el legendario dios del maíz de los mayas sea el mismo personaje representado en la talla convertido en deidad a través del mito. Dicho personaje se presenta exhalando una vírgula de humo o vapor que se halla frente a su boca. Los glifos o volutas de humo o vapor se observan frecuentemente desde el período clásico mesoamericano; en las pinturas murales de Teotihuacan y por supuesto con los aztecas[4]. La mayoría de las veces el glifo se representa exhalando por la boca, aunque otras veces parece emanar de la frente de los personajes; el color, la forma y el tamaño del glifo sugieren el tono, la fuerza fonética o el valor del pensamiento emitido; éste elemento iconográfico representa el canal por el cual el emisor transmite su mensaje, en este caso a través de la palabra. El códice florentino lo describe de esta manera:

"...tú escuchas, tú sabes lo que dentro de nosotros decimos, lo que pensamos, nuestras mentes, nuestros corazones, así como si fuera humo, niebla se levanta frente a ti" [5].

De manera que el personaje con tocado de grano es el emisor que comunica el mensaje principal a través de la palabra como exhalando humo o vapor por su boca atrayendo la atención de sus receptores. Adicionalmente también se observa una situación extralingüística que aporta más elementos para la interpretación de la escena; la vírgula de la palabra en la boca del personaje está respaldada por la presencia de un lápiz en su mano, y en el centro de la escena una especie de libro o registros, identificado en la ilustración con la letra “C”, los cuales representan la palabra escrita. Estos elementos indican que el personaje está transmitiendo su mensaje apoyado en la escritura; o en su caso, que dicho mensaje es de tal magnitud e importancia que el personaje consideró necesario registrarlo, lo cual también ubica al personaje como un escritor.  Adicionalmente sobre su tocado, se aprecia una especie de objeto cilíndrico con dos punteros, objeto que también porta el glifo con rostro humano en actitud de comer un fruto, y que se encuentra inmediatamente sobre la frente del personaje; los expertos lo identifican como el ‘dios bufón’. Éste elemento iconográfico regularmente era representado con un rostro sonriendo o en actitud de estar feliz, y se le ha denominado así por la similitud con su gorro usado por los bufones de la época medieval. Éste objeto o “gorro” con punteros se le consideraba un ‘objeto sagrado’, el cual era particularmente usado como parte del atavío en la ceremonia de ascenso al trono de un gobernante maya, según Schele y Miller, “se convirtió en lo más sagrado para los reyes”:

“Desde una época temprana, muchos de los símbolos de autoridad real se habían ya establecido, y así lo advertimos en la llamada Placa Leiden que data del período Clásico Temprano. En la citada placa, aparecen ya varias insignias reales, como son el cetro serpentiforme y el tocado con el llamado ‘dios bufón’, nombre que se le dio por su curioso tocado y que recuerda al usado por los bufones de la época medieval. Este, muestra tres elementos en la parte superior de la cabeza, los cuales terminan en círculos. [De igual manera] los reyes de Palenque ostentaban un tocado… consistente en un objeto cilíndrico recubierto de plaquitas de jade o concha, con el rostro del ‘dios bufón’ al frente.”[6]

Según Freidel y Schele[7] aparece el prototipo del 'dios bufón' durante el período del Preclásico Tardío, y se asocia estrechamente con los retratos reales, especialmente en aquellos monumentos conmemorativos de la entronización de un gobernante. Fields[8] explica que la iconografía del maíz se incorporó a los tocados de los gobernantes, simbolizando tanto el poder del icono mismo como los poderes que tenía el propio gobernante para asegurar la continuidad de la fertilidad agrícola. 


De tal manera que todos los elementos indican que el personaje con el tocado de maíz es un rey o gobernante, más no obstante las valiosas interpretaciones; no fue en el principio simbolizar el manto o la autoridad de un rey con un gorro estilo medieval o una planta de maíz, que ciertamente ésta última sí pretendía sugerir la identidad del personaje, es decir, Nephi, que significa grano. Entre los egipcios, el nombre propio: Faraón, llegó a convertirse en un título para sus sucesores, y hay evidencias que el nombre propio: Nephi, llegó a convertirse en un título que acompañaba el nombre de los sucesivos reyes.  Sin embargo, la esfera con dos punteros sobre la cabeza del rey, era un símbolo adicional, éste objeto sagrado pretendía enfatizar cuál es el asunto que ocupa los pensamientos, o lo que debería ocupar los pensamientos de uno en su posición como gobernante; o de aquéllos que fueran llamados a ocupar tal posición, es decir, la responsabilidad del líder político en dirigir a otros, o sea, a los del pueblo, en el camino hacia el árbol de la vida y participar del fruto del árbol siguiendo el propio ejemplo del que gobierna, tal como lo reafirma el glifo sobre su frente, el cual es representado en la talla dejando entrever sus dientes, los cuales podrían aludir a comer o sonreír de felicidad al participar del fruto del árbol hacia donde el puntero es dirigido.[9]


FIGURA 2. Por Garth Norman
El Libro de Mormón enseña que el aparente gorro medieval con dos punteros en realidad es un objeto sagrado, un director o esfera con dos agujas “ —una de las cuales marcaba el camino que debíamos seguir por el desierto—“[10]. Nótese que por encima de las agujas, aparecen los pies de un personaje que camina en dirección al árbol según indica la aguja más prominente en un maravilloso simbolismo. La esfera o director aparece sobre la cabeza y debajo de los pies; éste objeto esférico al que ellos llamaron Liahona, que interpretado quiere decir brújula, fue un objeto sagrado que estuvo en poder de los reyes y profetas desde el principio de la colonia nefita. Da la impresión de que pasó de uno a otro rey o director[11] junto con las planchas y registros del pueblo, de acuerdo al mandato de Nefi a sus sucesores. De esta manera lo describe Jacob, el hermano menor del rey y sucesor de Nefi:

”… por tanto, Nefi me dio a mi, Jacob, un mandato… de que escribiera sobre estas planchas…y que yo debía conservar estas planchas y transmitirlas a mi posteridad, de generación en generación”[12].

Los anales o registros junto con la esfera o brújula llamada Liahona eran considerados ‘objetos sagrados’ por los sucesores de Nefi y parte de las cosas que estaban escritas sobre las planchas se escribieron y se dieron a conocer entre los hombres por toda la tierra:

“Por tanto, fue menester que Shiblón entregara, antes de morir, aquellos objetos sagrados al hijo de Helamán, que también se llamaba Helamán, habiéndosele dado el nombre de su padre. Y he aquí, todos aquellos grabados que se hallaban en manos de Helamán se escribieron y se enviaron entre los hijos de los hombres por toda la tierra, con excepción de aquellas partes que Alma había mandado que no se enviaran. No obstante, aquellas cosas debían guardarse sagradas, y transmitirse de una generación a otra.”[13]

La cita anterior indica que algunas partes de la información registrada en los anales eran de conocimiento general o público; y Mormón, un descendiente de Nefi que vivió aproximadamente mil años después que Nefi, fue uno de los últimos responsables de custodiar los objetos sagrados:

“Y he aquí, tomarás contigo las planchas de Nefi, y las demás las dejarás en el lugar donde se hallan; y sobre las planchas de Nefi grabarás todas las cosas que hayas observado concernientes a este pueblo. Y yo, Mormón, siendo descendiente de Nefi (y el nombre de mi padre era Mormón), recordé las cosas que Ammarón me mandó.”[14]

Respecto a la sucesión Landa nos dice:

“Entre los mayas… al rey se le llamaba ‘halach uinic’, que quiere decir ‘Hombre Verdadero’. El trono se transmitía de padres a hijos y aunque el hijo mayor era el heredero, a los otros hermanos se les honraba y respetaba. En caso que el hijo mayor fuera demasiado pequeño para gobernar al morir el rey, uno de los hermanos del difunto reinaba, en tanto el niño crecía.”[15]

La dualidad de la escena frontal a la izquierda, nos muestra entonces, al gobernante coronado por la brújula o director que los guiaba en su camino hacia el árbol de la vida, y en el centro de la escena, los anales o registros que también se encontraban bajo la custodia de los reyes; a sus espaldas otro personaje, a quien Jakeman ha identificado como Sam (“F”), sostiene una sombrilla o enramada que protege al rey y a sí mismo de las  aguas que les circundan. Con la mano izquierda Nefi sostiene un lápiz y al mismo tiempo su brazo derecho se extiende con gesto de autoridad, como señalando a su sucesor y custodio de dichos objetos sagrados. Por otro lado el niño de rodillas, a quien identificamos como Jacob,  también mira en dirección al árbol, mientras con su pequeño brazo señala hacia los registros como muestra de apoyo a las enseñanzas del gobernante, entre tanto éste, instruye al otro personaje, identificado como Lemuel, quien cómodamente se encuentra recargado sobre el árbol (en la ilustración Lemuel y Jacob se encuentran identificados con la letra “B”). ¿Dónde, pues, se encuentran esos registros sagrados o planchas de los reyes? ¿Qué sucedió con la historia de las antiguas y grandiosas civilizaciones de América? ¿O solo debemos conformarnos con los mitos y leyendas? El Popol Vuh —el libro de las antiguas historias de los mayas quichés de Guatemala— el cual es un registro no oficial y relativamente moderno que intenta rescatar lo perdido a través de los mitos y leyendas orales, refiere sobre la existencia de un libro o registro que se encontraba en poder de los reyes, tal como lo muestra la imagen en la estela 5, situación que era aparentemente conocida por muchos. El Popol Vuh finaliza con estas últimas y dramáticas palabras:

“Y esta fue la existencia de los quichés, porque ya no puede verse el libro que tenían antiguamente los reyes, pues ha desaparecido”[16].

Sin duda, ese libro desaparecido, escrito por los antiguos reyes mesoamericanos y que en la Estela 5 se encuentra en el centro de la escena frente al primer rey nefita; ha aparecido de nuevo en forma por demás milagrosa según testificaron con su vida, su firma y algunos con su sangre muchos buenos hombres del siglo XIX, registro que actualmente se conoce como “El Libro de Mormón” del cual Isaías profetizó:

“…hablarás desde la tierra, y tu habla saldrá del polvo; y será tu voz desde la tierra como la de uno que evoca a los espíritus, y tu habla susurrará desde el polvo. Y en aquél día los sordos oirán las palabras del libro, y los ojos de los ciegos verán en medio de la oscuridad y de las tinieblas.”[17]

La actitud de las manos de Lemuel, quien se encuentra recargado sobre el árbol, escenifica el deseo de conocer la interpretación de las cosas que salen de la boca de Nefi, como si formulara la siguiente pregunta: ¿Qué significan estas cosas?[18] No debemos suponer que la imagen de mayores dimensiones era fácilmente comprendida por todos. Parece que, como sucede hoy en día, en la antigüedad también era necesario recurrir a la instrucción y a los textos sagrados para disipar dudas y aclarar el entendimiento.


6. LA ESCENA DE FONDO A LA IZQUIERDA: La Bestia Jaguar

En la escena de fondo a la izquierda se puede observar que la vírgula de la palabra que sale de la boca del gobernante y que representa el canal por medio del cual está transmitiendo su mensaje se encuentra conectada a una de las figuras de mayores dimensiones que flanquean ambos lados del árbol; esta conexión entre el icono de la palabra y la imagen indica que dicha imagen de mayores dimensiones no es en sí misma un personaje —a diferencia de los ocho personajes que se encuentran al pie del árbol— sino más bien representa las figuras o metáforas literarias que el personaje utiliza para transmitir los conceptos relacionados a su mensaje. En el pensamiento hebreo, y en este caso en la talla, es imprescindible distinguir una figura metafórica de una figura real.   

6.1. El empleo de Figuras o Imágenes Metafóricas

Un ejemplo actual y universalmente común del empleo de figuras o imágenes que representan conceptos es “La Justicia”. La justicia es representada por la imagen de una mujer con los ojos vendados, con una balanza en una mano y una espada en la otra; en términos simples los ojos vendados simbolizan la imparcialidad de dar a cada quien lo que le corresponde, la balanza sugiere el equilibrio de la ley y la espada representa el castigo requerido cada vez que se quebrante la ley.

La imagen de “La Justicia” no se reduce solamente a la figura de una mujer sino su objetivo es representar todos los conceptos abstractos posibles relacionados con la idea central, los cuales pueden ser aplicables a un sinnúmero de circunstancias, —como serían en este caso: la ley, la infalibilidad, las pruebas, la recompensa, el castigo, la imparcialidad, la deuda, el pago, la restitución, el fallo, etc., —en resumen, todo lo relacionado con la justicia.

Las grandes ventajas de una imagen metafórica es que transmite mucha información y al mismo tiempo la información puede quedar oculta para los que no están familiarizados con ella, y aun así, todavía podría ser difícil de interpretar; por lo tanto, es necesario familiarizarse con el contexto cultural, histórico y en su caso, con el contexto religioso de la imagen en cuestión. Las figuras o metáforas del pensamiento hebreo regularmente iban dirigidas a ciertos grupos religiosos que solamente ellos podían comprender. En el caso de la Estela 5 “presenta escenas de contenido más religioso”[19], estas imágenes mesoamericanas son tan complejas de interpretar como las imágenes hebreas, independientemente de cómo, cuándo y por qué existen vínculos entre ellas, ambas tienen mucho en común. Una de las evidencias más visibles en la Estela 5 es el uso del quiasmo —una idea central o principal rodeada de expresiones similares inversamente simétricas— herramientas propias de la literatura hebrea; además de la influencia en los objetos, vestimenta y apariencia de los personajes.

Cuando no existe un canon o registro oficial que soporte las brumas del tiempo, se corre el riesgo que acontecimientos y personajes reales se conviertan en mitos y leyendas. Éste podría ser el caso de la Estela 5, que incluso podría haberse convertido en un mito o leyenda para los propios de su época, ajenos al conocimiento de su verdadera interpretación, como veremos más adelante. El mito es en origen un relato oral, cuyos detalles varían en el curso de su transmisión, dando lugar a diferentes versiones. De no contar con registros oficiales, muchos personajes históricos se hubieran elevado a la categoría de dioses o semidioses. Por ejemplo, Noé, el del arca, o Moisés, quien partió las aguas del Mar Rojo, sin importar lo sorprendente o milagroso de sus historias, todavía conservan su condición como hombres mortales debido a los cánones registrados. He aquí el valor de los registros.

La escritura y la preservación de la escritura ha sido la diferencia de un pueblo civilizado. Es innegable que la Biblia, aun con sus errores de traducción, no sólo ha desafiado las pruebas del tiempo sino que, al día de hoy, se le considera cautelosamente como referencia de gran validez aun en la ciencia. Por ello, para poder comprender el empleo de figuras e imágenes en la Estela 5 será necesario recurrir al mejor texto que las utiliza —La Biblia—.

Analizaremos los siguientes ejemplos que nos competen para la interpretación de la Estela 5; estos se encuentran en el Libro de Apocalipsis y son muy semejantes al capítulo siete del libro de Daniel. Ambas figuras utilizan el mismo estilo literario, no obstante que fueron escritas con más de seiscientos años de diferencia. Parafrasearemos la imagen que Juan describe “de la gran ramera, la cual está sentada sobre muchas aguas”[20]:

 “…y vi una mujer sentada sobre una bestia escarlata… que tenía siete cabezas y diez cuernos[21]. Y la bestia que vi era semejante a un leopardo, y sus pies eran como de oso, y su boca, como boca de león”[22].

De entrada la imagen es difícil de asimilar y aun más difícil de interpretar. Vale la pena considerar lo que José Smith aclaró al respecto:

“Hay una diferencia muy grande entre el significado verdadero y original de los profetas y la traducción actual. Los profetas no declaran que vieron una bestia o bestias, sino que vieron la imagen o figura de una bestia. Daniel no vio un oso o león verdadero, sino la imagen o figura de esos animales. Cuando los profetas hablan de bestias que vieron en sus visiones, quieren decir que vieron las imágenes de esas bestias, pues son representaciones de ciertas cosas. Y al mismo tiempo recibían la interpretación de lo que aquellas imágenes o tipos tenían por objeto representar”[23].

De manera que José Smith nos explica que las imágenes son ‘representaciones de ciertas cosas’. Tomando en cuenta la declaración anterior, la interpretación real de aquella imagen apocalíptica es descifrada más adelante por el mismo Juan:

“…las siete cabezas son siete montes, sobre los cuales se sienta la mujer. Y los diez cuernos que has visto son diez reyes… las aguas que has visto, donde la ramera se sienta, son pueblos, muchedumbres, naciones y lenguas… y la mujer que has visto es la gran ciudad que reina sobre los reyes de la tierra”[24].

Aun cuando Juan proporciona la interpretación de las imágenes todavía su significado puede quedar oculto para aquellos a quienes no va dirigido, incluyendo a los de su propia época. Aunque también uno de los elementos de la literatura hebrea es el uso del dualismo, lo que significa que una situación puede aplicarse a diferentes épocas y situaciones.

6.2. La imagen de mayor dimensión conectada al ícono de la palabra


Si la imagen de mayor dimensión (“d”) es el mensaje mismo que sale por la boca del emisor, la pregunta por responder sería: ¿cuál es el mensaje o el significado de la imagen de mayor dimensión conectada al glifo del habla que el personaje está transmitiendo? En primer lugar debemos definir qué es la imagen conectada a la voluta de humo que sale de la boca del personaje. Entre otros arqueólogos John E. Clark nos da la siguiente respuesta:

“…el primero sobre el lado [izquierdo] lleva una máscara del jaguar y un tocado de gran altura. Su cara y máscara fueron intencionalmente deformadas en la antigüedad, pero hay bastantes restos visibles para identificarle como un imitador del jaguar.”[25]

Otros arqueólogos respaldan esta afirmación interpretando la figura como “el jaguar humanizado”[26], “el emblema del jaguar” o “el felino humano”[27] debido a que la imagen representa  a un humanoide erguido sobre sus dos pies. Clark añade que dicha imagen representa a la bestia terrestre más poderosa conocida en el Nuevo Mundo: el jaguar, y sugiere que la imagen es el antecedente de Tezcatlipoca, uno de los más importantes dioses aztecas.

Debido al supuesto que el personaje que relata estos conceptos es Nefi, entonces los escritos de Nefi pueden proporcionar mayor luz sobre lo que representa la imagen conectada al glifo que sale de su boca. Nefi registró que después que deseó conocer por si mismo la interpretación[28] del sueño del árbol de la vida que vio su padre, también vio en una visión las mismas cosas que Juan el revelador:

“… las cosas que este apóstol del Cordero escribirá son muchas de las que tú ya has visto; y he aquí, el resto tú lo verás”[29].

¿Cómo podía representar el autor de la estela 5, mediante una imagen, las cosas que Nefi vio, las cuales fueron muchas de la que Juan, el escritor del Apocalipsis también escribió? Entre muchas otras, estas son las cosas que Nefi registró por su propia mano:

“Y estaban reunidas las multitudes de la tierra; y vi que se hallaban en un vasto y espacioso edificio, semejante al que mi padre vio.[30] Y sucedió que vi a las multitudes reunidas para combatir unas contra otras; y vi guerras y rumores de guerras, y vi la gran mortandad causada por la espada entre los de mi pueblo… y vi relámpagos, y oí truenos y terremotos…[31] Y aconteció que miré y vi a la ramera de toda la tierra, y se asentaba sobre muchas aguas; y tenía dominio sobre toda la tierra, entre todas las naciones, tribus, lenguas y pueblos.”[32]

Nefi, al igual que Juan, vio más que únicamente a una ramera sentada sobre muchas aguas, metafóricamente hablando. De acuerdo a la escritura también vio entre los pueblos y naciones de la tierra las guerras, calamidades y mortandad, las cuales, de acuerdo al pensamiento hebreo, eran simbolizadas por la imagen de una bestia. Leamos lo que José Smith, refiriéndose a las visiones de Daniel y Juan, aclara respecto a la imagen de la bestia:

“el león, el oso, el leopardo y la bestia con diez cuernos representaban los reinos del mundo… Cuando Dios empleaba la figura de un animal en las visiones que concedía a los profetas, lo hacía para representar aquellos reinos que habían degenerado y se habían vuelto corruptos, salvajes y como animales en cuanto a sus naturalezas.” [33]

Para representar el mensaje de Nefi, el autor de la Estela 5 utilizó el mismo estilo literario que usó Daniel aproximadamente 700 a.C. y que usó Juan aproximadamente 70 d.C. período en el que se ubica la creación de la estela. El asociar a bestias o animales como representación de reinos u hombres poderosos se remonta a tiempos antiguos.[34] La esfinge de Egipto, por ejemplo, que en lengua árabe llaman “padre del terror” representaba a la realeza faraónica con forma y cuerpo de un león. Y éste simbolismo se halla presente en diversas culturas, incluyendo las mesoamericanas. Los arqueólogos Mario Pérez Campa y Laura Sotelo así lo explican:

“En varias lenguas mayas se conoce al jaguar como balam. Los mayas lo asocian con el poder político, la guerra y el mundo subterráneo. Su piel, garras y colmillos eran emblemas de poder de los gobernantes”[35].


FIGURA 3. Por Garth Norman
De manera que la imagen conectada al glifo que sale de la boca de Nefi,  muestra que éste relata los conceptos relacionados a una bestia “semejante a un jaguar”[36], y pies “como de oso”; sobre su cabeza un cuerno o cuernos también un símbolo de poder[37] y sobre un cielo de “muchas aguas”[38] y tormentas eléctricas, una ciudad la mujer o ramera[39] en la que sobresale “un edificio grande y espacioso que parece erguirse en el aire, a gran altura de la tierra”[40] En el tocado de gran altura, como Clark lo describió, sobresale el edificio que se yergue por encima de la cabeza de la bestia en una especie de alianza entre ambos; uno sosteniéndose y amparándose sobre el otro, no obstante, a pesar de la altura de la imagen, ésta se halla bajo la sombra del árbol, igual que el resto de los personajes, como si todos tuvieran necesidad de su protección y sostén. La postura de las garras de la bestia indican una posición de descanso después de un ataque, como si el tronco del árbol hubiera recibido la incrustación de sus garras, sin embargo, también podrían indicar adoración; la punta de su pie derecho toca la base del tronco del árbol y tras su pie izquierdo toca lo que aparenta ser el fruto; dicho contacto con los pies no podría indicar sino repudio contra el árbol y su fruto. Si la imagen de la bestia representa la corrupción del poder político ¿qué significa entonces la imagen de una mujer convertida en ramera representada por una ciudad con un gran edificio[41]? ¿Y qué representa la caída de aguas como un río abajo que corre a un costado del gran edificio? Recordemos que el significado de las figuras o metáforas puede permanecer oculto para quienes no va dirigido; ha sucedido con el texto bíblico y con el texto mormónico; y muy probablemente sucedió con la Estela 5.

No es extraño que Nefi, después que conociera por si mismo la interpretación del árbol de la vida, también viera la oposición que se desataría contra el mismo. La corrupción de los gobiernos en combinación con la corrupción de una mujer convertida en ramera, posiblemente el falso poder religioso, serían la causa de tinieblas y oscuridad entre los pueblos y las naciones de la tierra. De manera que uno de los mensajes mayores de la estela 5 tiene que ver con la advertencia que un rey y gobernante, hace sobre los conceptos simbólicos que representan el poder de la bestia y la ramera en oposición al árbol de la vida.

6.3. El hombre cargando a un niño sobre sus hombros


FIGURA 4. Por Garth Norman
Otro emblema de poder que porta la imagen de la bestia, es el delantal que lleva puesto sostenido por un grueso cinto, el cual se prolonga y cruza la caída de aguas o lluvia hasta conectarse con la figura de un hombre con sombrero alto que carga a un niño sobre sus hombros. ¿A quién representa la imagen del hombre con sombrero alto llevando a un niño sobre sus hombros (“e”), el cual camina entre las muchas aguas tras la espalda de la bestia, o más bien, que la bestia se interpone en su camino hacia el árbol de la vida? Los 'cargadores' o 'tameme' en náhuatl, parecen relacionarse con una era o ciclo según los calendarios mesoamericanos incluyendo el maya.
Aun cuando estas figuras pueden parecer ajenas a la idea central, el cual es el árbol de la vida, todas ellas están relacionadas entre sí. Recordemos que todas las enseñanzas de los libros de Primer Nefi y Segundo Nefi están estrechamente relacionadas con el sueño de Lehi[42]. Joseph L. Allen afirma que “la estela 5 es un tipo de texto del profeta Isaías” [43]. Esta declaración no está errada cuando se asocia esta imagen del hombre con un niño sobre sus hombros, de la cual Jacob, el hermano de Nefi, enseñó:

“Ahora bien, las palabras que os leeré son las que habló Isaías acerca de toda la casa de Israel; por tanto, se os pueden aplicar, porque pertenecéis a la casa de Israel. Y hay muchas cosas que Isaías ha hablado, las cuales se os pueden aplicar, pues sois de la casa de Israel. Y estas son las palabras: Así dice el Señor Dios: He aquí, yo alzaré mi mano a los gentiles, y levantaré mi estandarte a los pueblos; y traerán en brazos a tus hijos, y en hombros llevarán a tus hijas”[44].

¿De dónde traerán en brazos a los de la casa de Israel, es decir, de qué o de dónde serán rescatados por los gentiles al grado de llevarlos simbólicamente sobre sus hombros? Primeramente debemos entender que los gentiles son aquellos que no son de linaje israelita. En la talla se muestra una caída de aguas del río que procede de uno de los costados del gran edificio[45] y que se desliza tras el hombre que lleva al niño sobre sus hombros desembocando a espaldas del hombre con sombrilla. Y en dirección opuesta al árbol de la vida, se observa el glifo de apariencia humana (“f”) con una venda que cubre sus ojos y oídos, el cual parece que se ha internado entre caminos de vapores, oscuridad y tinieblas; y que se halla del otro lado del río, o peor aun, sobre el río mismo.

Las ruinas de Izapa se encuentran a unos 15 kilómetros tierra adentro desde el Océano Pacífico. La precipitación pluvial en el área de Izapa es muy abundante, una persona puede ser fácilmente destruida en las profundidades del océano o por las inundaciones repentinas de agua sucia. La representación simbólica de ser tragado por las profundidades del infierno es totalmente adecuada.[46] Es común que para rescatar a otra persona de un turbión se requiera sujetarlo con algo más que la fuerza humana (¿una barra de hierro?), algo que impida que sea arrasado por los lodazales de aguas y por el viento. En Izapa los constantes aguaceros provocan una marcada humedad que muchas veces se vislumbra como vapores o una espesa neblina que impide ver a muy poca distancia.

La estela 5 retrata simbólicamente la necesidad de ser protegidos del torrente de aguas sucias y vapores de tinieblas que se hallan por encima de la enramada, la cual sostiene Sam, una vez más las palabras metafóricas de Isaías encajan en la siguiente escena:

“Y habrá un tabernáculo para sombra contra el calor del día, y para refugio y abrigo contra el turbión y contra el aguacero.”[47]

Observe la intensidad con que Sam se aferra a la barra de la sombrilla y el torrente de aguas que procede del río arriba, no obstante parecen encontrarse a salvo bajo la sombrilla o tabernáculo. Mientras tanto, la actitud de las manos de Lemuel escenifica el deseo de conocer las enseñanzas que salen de la boca de Nefi, e incluso de las del pequeño Jacob, las cuales se encuentran grabadas sobre las planchas o anales cercanos, como si formulara la siguiente pregunta:

 “¿Qué significan estas cosas que has leído?” —[48] . Y yo Nefi contesté: Parece que la casa de Israel será dispersada, tarde o temprano, sobre la superficie de la tierra, y también entre todas las naciones. Y después que nuestra posteridad haya sido dispersada, el Señor Dios procederá a efectuar una obra maravillosa entre los gentiles, que será de gran valor para nuestra posteridad; por tanto se compara a que (los de la casa de Israel) serán nutridos por los gentiles y llevados en sus brazos y sobre sus hombros”[49].

De tal manera que el personaje con sombrero alto —sombrero que impide al niño ver— representa al orgulloso gentil, que también sería como un ayo para el israelita, quien como niño envuelto en su manta sería rescatado de las tenebrosas aguas y tinieblas, llevado en hombros hacia el árbol de la vida para ser nuevamente injertado en él.

6.4. Las ramas desgajadas

Aquí entra en escena otro de los significados del árbol.

“He aquí, os digo que la casa de Israel fue comparada a un olivo…”[50]


FIGURA 5. Por Garth Norman
Y también entran en escena sus ramas desgajadas, es decir, las ramas cortadas de un árbol con el propósito de ser injertadas o dispersadas en otro lugar, nótese en la parte superior de la escena de fondo, que la última rama se halla oculta tras una cortina de niebla o humo que procede del gran edificio y bajo dicha rama se hallan otras dos² ramas menores desgajadas y asidas de lo que sugiere ser un injerto. La escena prolonga la punta de una rama con una pequeña hoja o vástago delante de lo que aparenta ser un barco mecido por las olas y arrastrado por el viento. El barco deja atrás la nublada noche cobijada por la luna y se dirige hacia el iluminado sol de una tierra prometida donde la pequeña rama de viajeros retoñaría y florecería en dos² grandes pueblos. Dicha escena encaja armoniosamente con el verso 22 del capítulo 49 de Génesis, el cual vale la pena escudriñar. Clyde Winters hace un interesante comentario:

“La Estela 5 de Izapa proporciona la historia detrás de la migración africana a América. También nos da una cuenta detallada de la separación de… las personas en dos grandes grupos. La Estela 5 de Izapa, por lo tanto, es un importante documento histórico.”[51]

La influencia del poderoso y antiguo Egipto, al noreste de África, se expandió por el oriente medio, muchos de sus usos y costumbres, incluyendo su lengua fueron aprendidos por sus vecinos más cercanos, incluidos los habitantes de Jerusalén. Era común tomar a Egipto como punto de referencia geográfica por su importancia en las relaciones comerciales y frecuentemente se simbolizaba con triángulos que aludían a sus famosas pirámides; de manera que Lehi y su familia no escaparon a la influencia egipcia, no obstante su arraigada formación religiosa. El Libro de Mormón relata que la familia de Lehi emigró desde la antigua Jerusalén, siguiendo los parajes más fértiles del mar rojo [52]en la península arábiga, y al sudeste se asentaron en un lugar al que llamaron “Abundancia”, donde construyeron el barco que los llevaría a cruzar el inmenso océano y que los desembarcaría en las inmediaciones de Mesoamérica 600 años a.C. Con el transcurso del tiempo la familia de Lehi se dividió en dos pueblos: Nefitas y Lamanitas, sin embargo, ninguno de los dos grupos olvidó su origen común:

“…y he aquí, ¿no hemos sido desgajados de la casa de Israel? ¿No somos nosotros una rama de la casa de Israel?

Ahora bien, lo que nuestro padre quiere decir concerniente al injerto de las ramas naturales, por medio de la plenitud de los gentiles, es que en los días postreros, cuando nuestros descendientes hayan degenerado en la incredulidad, sí, por el espacio de muchos años, y muchas generaciones después que el Mesías sea manifestado en la carne a los hijos de los hombres, entonces la plenitud del evangelio del Mesías, vendrá a los gentiles; y de los gentiles vendrá al resto de nuestra posteridad.

 Y en aquel día el resto de los de nuestra posteridad sabrán que son de la casa de Israel, y que son el pueblo del convenio del Señor; y entonces sabrán y llegarán al conocimiento de sus antepasados…”

El Popol Vuh inicia su historia con uno de los siguientes párrafos:
“Pintaremos lo que pasó antes de la palabra de Dios, antes del cristianismo, lo reproduciremos porque no se tiene ya más la visión del Libro del Consejo, la visión del alba de la llegada del otro lado del mar…”[23]

Tal parece que sea olivo, o vid, o ceiba, las raíces del árbol y los personajes a su alrededor indican la procedencia de los nativos americanos, incluyendo los antiguos habitantes de Izapa, quienes a través de dicha estela intentaron plasmar su verdadero origen: que provienen de una rama desgajada de la casa de Israel, y que como familia cruzaron el gran océano en un barco, en el cual, pocas personas, a saber ocho principales, según se muestra en la estela, arribaron a la antigua América dos milenios antes que Colón.

“Sí, ¿no recibirán en aquel día la fuerza y nutrición de la verdadera vid? He aquí, os digo que sí; se hará memoria de ellos otra vez entre la casa de Israel; y siendo una rama natural del olivo, serán injertados en el olivo verdadero.” [53]

7. LA ESCENA DE FONDO A LA DERECHA: La Osa Mayor y el compartir el fruto del árbol 
Esta escena, es en mi opinión, la más impresionante y hermosa de la Estela 5. El hombre injertado (“b”) en el árbol, el cual parece formar parte del árbol, o más aun, que parece fundirse o convertirse en el árbol mismo, al grado que las criaturas se posen sobre sus ramas y se cobijen bajo su sombra, y sobretodo, que produzca fruto para alimentar a las aves, los peces, las bestias y todo ser viviente, representa lo opuestamente deseable de la escena izquierda. Dicho hombre interactúa con la figura de mayores dimensiones en una simbólica ceremonia o ritual, al dar-recibir o compartir el fruto del árbol.

La acción de dar-recibir o compartir el fruto del árbol es clave para todo el contexto de la talla, así como las lineas se intersectan con el ojo o el oído de los personajes, muchos de los trazos convergen en este punto, es decir, en el hueco o palma de la mano del personaje injertado en el árbol.

Siete puntos clave convergen constantemente en el 'axis mundi' de forma elíptica que se halla al centro del árbol cósmisco, y que, de acuerdo a la tradición y cosmovisión de los mayas, dicho árbol es el centro del universo y el eje sobre el cual giran todas las cosas. Es muy singular que estos siete puntos forman las siete estrellas principales de la constelación de la Osa Mayor, por lo que se puede ubicar la Estrella Polar al norte del árbol. Veamos la siguiente ilustración (Video 3 de 4):

VIDEO 3 de 4 "La Osa Mayor y la Estrella Polar en el árbol cósmico"©


El simbolismo de dar-recibir el fruto del árbol se encuentra presente en los rituales de la cultura maya, el cual se perpetuó con los aztecas y se halla también en los detalles y arquitectura de sus templos, e incluso en los símbolos de guerra, de tal magnitud era considerado éste singular y sagrado símbolo mesoamericano, el cual es muy semejante a la configuración de la Osa Mayor. Las siete estrellas que forman la Osa Mayor se hallan también representadas en la torre oeste del Templo de Salt Lake.

La imagen de mayores dimensiones (C) representa un ave que se eleva en un plano superior comparativamente con su antagonista la bestia; un par de colibríes revolotean sobre su cabeza y sobre sus lomos, un jaguar verdadero o la piel del jaguar sobre quien aparentemente tiene dominio forma parte de su vestidura. Esta vestidura de pieles sobre los lomos del ave, es también uno de los siete puntos clave dentro del 'axis mundi' que da forma a las siete estrellas de la Osa Mayor. las patas del animal se extienden como la caída de un cinto ceñido a su cintura.  El ojo del ave, que también es uno de los siete puntos clave, se conecta con un caracol a la altura del oído, y a dicha conexión entre la vista y el oído, se añade la presencia del humo o vapor como una fuente de aguas que emerge de su frente. El humo o vapor asciende y hace contacto con el fruto, con las hojas y con el tronco del árbol, mientras que del lado opuesto, con la bestia, no hay contacto con el árbol.

Entre los antiguos egipcios[54] era común representar a seres divinos por medio de aves, el facsímile núm. 1 de Abraham concuerda con esta iconografía mesoamericana;  el brillante colorido y la belleza del plumaje de los colibríes, los quetzales y otras aves, así como su capacidad para remontarse por el cielo,  entre otros simbolismos, eran un indicativo de alcanzar la divinidad o acceder al paraíso celeste.

8. LA ESCENA FRONTAL A LA DERECHA: Los primeros padres

Ahora un incensario es el centro de la escena frontal derecha, el incensario es representativo de la ley mosaica y su descripción es tal como se detalla en el libro de éxodo [55], la longitud y anchura formando un cuadrado y el doble de altura. El aroma grato del incienso llega a la nariz del anciano de larga barba, en tanto que otra columna de humo emerge de uno de los costados del incensario como cegando los ojos del personaje más joven, mientras éste expulsa aire con la fuerza de sus manos mediante lo que parece ser un rústico fuelle o aventador. Alegóricamente las tinieblas de humo le impiden ver lo que el sacerdote quiere enseñarle. Tanto los pensamientos del anciano como los de Nefi tienen que ver con la acción de compartir el fruto del árbol, de acuerdo a las imágenes conectadas a las frentes de ambos, independientemente del mensaje que Nefi expone a través de la vírgula de la palabra que sale por su boca. A diferencia del gobernante en la escena opuesta que escenifica el liderazgo o poder político, esta vez el anciano es identificado con el liderazgo espiritual, por lo que podemos ubicar al personaje como un sacerdote. La dualidad escénica convierte el humo del incienso en un río de donde emergen un par de peces que parecen saltar por encima de la cabeza del personaje más joven. Se percibe en el gesto de la mano del anciano una actitud firme hacia quien identificamos como Lamán, su hijo mayor, el cual su nombre es asociado con un río:

 “¡Oh, si fueras semejante a este río, fluyendo continuamente en la fuente de toda rectitud!”[56]

Más adelante veremos que la invitación a la rectitud es uno de los mensajes principales de la estela 5. Jakeman sostiene que el glifo de cipactli que aparece sobre los hombros del anciano con barba, representa un par de mandíbulas —especialmente la mandíbula superior— en vista lateral, es decir, una gran quijada. Este glifo es esencialmente un retrato de lo que significa el nombre Lehi (“D”).[57] López Austin ha descubierto que la quijada y el árbol sagrado en la cultura mesoamericana están íntimamente relacionados entre sí, al grado de utilizarse indistintamente como sinónimos.[58] La quijada se halla presente en diferentes partes de la estela.


FIGURA 9. Por Garth Norman
Otro personaje más con la apariencia de un niño se encuentra a espaldas de Lamán, —lo cual concuerda con la escena inversamente opuesta donde el niño Jacob está frente a Lemuel —. El niño se sostiene con uno de sus pies sobre una de las tres raíces más prominentes de las doce del árbol, la cual se prolonga hacia un triángulo alusivo a una pirámide de Egipto. Joseph L. Allen sostiene que las doce raíces simbolizan a las doce tribus de Israel y las tres más prominentes sugieren a las “tres tribus que viajaron a Mesoamérica —es decir, Lehi, la tribu de Manasés, Ismael, la tribu de Efraín, y Mulek, la tribu de Judá—”[59]  El niño cubierto con un velo o capucha es el único personaje que parece ajeno al resto del grupo, como si alguien o él mismo, hubiera jalado hacia abajo el gorro cónico de su vestimenta para jugar un juego de niños que le impide ver. Sin embargo, es el único de la familia que se encuentra muy cerca del árbol; sus brazos se extienden hacia arriba "indicando la acción de súplica, oración o alabanza". Según Christian Jacq, en los jeroglíficos egipcios "el hombre de pie con los brazos extendidos y las palmas hacia el cielo significa: adorar, venerar, orar, respetar." Este jeroglífico se encuentra representado en posición horizontal en el Fascímile núm. 1 de Abraham, en el momento que, según la escritura, Abraham rogaba ser liberado: "He aquí, elevé mi voz al Señor mi Dios".
Poco se dice en el Libro de Mormón de José, el último hijo de Lehi, sin embargo las palabras que su padre le dirige antes de morir nos ayudan a comprender que su nombre es un recordatorio constante de las promesas hechas a la posteridad de José vendido en Egipto:

“Y ahora bien, José, mi último hijo… tú eres el fruto de mis lomos; y yo soy descendiente de José que fue llevado cautivo a Egipto. Por lo tanto, José realmente vio nuestro día. Y recibió del Señor la promesa del que del fruto de sus lomos el señor Dios levantaría una rama justa a la casa de Israel; no el Mesías, sino una rama que iba a ser desgajada, mas no obstante, sería recordada en los convenios del Señor de que el Mesías sería manifestado a ellos en los últimos días, con el espíritu de poder, para sacarlos de las tinieblas a la luz; si, de la obscuridad oculta y del cautiverio a la libertad.”[60]

José, el más pequeño de los hijos de Lehi, e impedido de ver como con un velo, parece evocar la imagen de su ancestro José llevado a Egipto, que al igual que el nativo americano, la referida rama dispersa de la casa de Israel que provino de Jerusalén, estuvo oculta del conocimiento del mundo[61] por el espacio de muchas generaciones —igual que José de Egipto estuvo oculto del conocimiento de sus hermanos— quienes fueron llevados al cautiverio y casi a la destrucción por sus conquistadores. No obstante, los descendientes de aquél José que fue vendido a Egipto, serían injertados nuevamente, por medio de los gentiles, al verdadero árbol de la vida, y en el proceso, siendo atraídos ellos mismos al árbol.

El niño José está asociado en la estela con Lamán (ver figuras “B”), y es común, en el Libro de Mormón, referirse a los nativos de América como lamanitas, sin embargo, mientras Lamán y Lemuel representan a los rebeldes que dan la espalda al árbol de la vida, su hermano José, oculto como por un velo que le impide ver, toca con sus manos el árbol de la vida y se sostiene de sus raíces. La posteridad de José, es decir los nativos americanos, serían preservados como la rama justa de la casa de Israel con la promesa de salir de la obscuridad a la luz y participar del fruto del árbol. Las escenas arriba de la cabeza de Lamán, son sorprendentemente significativas.

Por último, en posición ascendente respecto a los demás, en el lugar más elevado de la escena, se encuentra la figura de una mujer sentada sobre un cojín o piedra similares a las encontradas en Izapa. Lo elevado de su posición indica lo sublime y la preeminencia de la mujer. Sus hombros encorvados por encima de su cabeza, sugieren que es una persona en edad avanzada. La cabeza de la anciana se encuentra cubierta con un tocado estilo faraónico con una flor y en posición de rodillas, típica de las mujeres indígenas de Guatemala. La presencia de plumas entre dos cuernos sobre su cabeza sugiere cánones asociados con la divinidad y la realeza —como reina y sacerdotisa— por lo que Jakeman deduce que el nombre de la mujer es Saríah, que en hebreo significa “princesa”.


FIGURA 10. Por Garth Norman
En dirección a la mirada de la mujer, se observa una especie de círculo o anillo que une — por el lado de la anciana— a una rama encorvada cargada de fruto, un futuro árbol, y —por el lado del anciano— al glifo en forma de quijada que significa Lehi. Tal unión en medio del círculo se traduce en un vínculo matrimonial entre la pareja. El Popol Vuh hace referencia a una pareja de ancianos como los primeros padres de los antiguos mayas y algunos historiadores los califican como Abraham y Sara del nuevo mundo. El resto de los personajes al pie del árbol son “el fruto” de esa unión, es decir, sus hijos. Otro de los mensajes principales de la estela angular es el matrimonio y la familia.

Por otro lado, la mano izquierda de la mujer se aferra a un objeto similar a un cetro, báculo, vara o cayado, el cual parece insertarse hacia el mango de un bastón; y sobre la espalda de Lehi, un glifo de considerable tamaño se prolonga desde la parte baja del bastón hacia la quijada, lo cual sugiere que el objeto en su mano no pertenece propiamente a la anciana sino que es propiedad de Lehi, quien se encuentra ocupado instruyendo a su primogénito. Entre los antiguos hebreos y los mayas la vara o báculo era el símbolo del sacerdocio, un don conferido a los profetas. Mientras ella sostiene la vara de su marido en señal de apoyo, simétricamente Sam sostiene la sombrilla o enramada que protege a Nefi. Tales elementos, la vara y el tabernáculo o sombrilla, incluida la barra, aluden significados simbólicos dirigidos a quienes podían comprenderlo.

9. EL EJE CENTRAL PRINCIPAL: La dicotomía óptica del árbol de la vida

La Estela 5 dice mucho más de lo que comúnmente sabemos y su autor aprovechó la métrica quiásmica para dirigir nuestra atención al eje principal más importante que es el árbol. El árbol de la vida tiene personalidad propia. La dicotomía intencional del autor nos permite visualizar el injerto de un hombre absorbido por el tronco del árbol o que forma parte del árbol, o es el árbol mismo, el hombre se encuentra vestido con un manto que cae sobre su hombro derecho y que con su brazo [62] —aparentemente atado a un madero— acalla la boca de la bestia; por otro lado, la misma imagen parece transformarse en el rostro herido de un hombre barbado y coronado, lo cual indica que es un rey. El profeta Jeremías se refirió a este hombre:

“Pero yo era como manso cordero que llevan al matadero, pues no entendía que maquinaban designios contra mí, diciendo: Destruyamos el árbol con su fruto y cortémoslo de la tierra de los vivientes, para que no haya más memoria de su nombre."[63]

Los testimonios de un hombre barbado conocido entre los antiguos habitantes de las Américas al cual asociaban con “el árbol de la vida”, y que profetas como Lehi, Nefi, Jacob, Mormón y otros, escribieron de Él, así como su retorno por segunda vez, se hallan compendiados en un libro semejante a la Biblia, otro testamento conocido como “El Libro de Mormón”.

El mensaje principal de la estela 5, tallada hace más de dos mi años en Izapa, es mostrar los senderos y caminos que cada hombre, mujer o niño, israelita o gentil, si se aferran a la rectitud conducen a “aquel árbol de la vida, cuyo fruto es el más precioso y el más apetecible de todos los frutos; sí, y el más grande de todos los dones de Dios.” [64]   
VIDEO 4 de 4 "La dicotomía óptica del árbol de la vida"©
“El poder del Espíritu Santo… siempre debe ser la principal fuente de evidencia de la veracidad del Libro de Mormón. Toda otra evidencia es secundaria… [No obstante], las evidencias secundarias que apoyan la verdad... pueden resultar de importancia capital, y potentes factores en el logro de los propósitos de Dios”.[65]

10. CONCLUSIONES PARCIALES:

1. La estela 5 es la piedra angular de izapa y muy probablemente sus conceptos simbólicos bien o mal interpretados se perpetuaron en las culturas mesoamericanas del período clásico y postclásico.
2. Múltiples trazos angulares con forma de "V" y un ángulo recto con forma de "L" invertida dominan la talla, los cuales delimitan tres estados: El sol, la luna y las estrellas. Los puntos intencionales sobre las ondas de agua señalan las estrellas. Éste último estado incluye tinieblas y oscuridad.
3. No son seis sino siete triángulos o figuras piramidales en la escena inferior.
4. La prolongación de los vértices angulares hacen contacto con el ojo o el oído, no de algunos, sino de todos los personajes y otros elementos más.
5. Un 'axis mundi' con forma elíptica gira alrededor del centro del árbol, sobre el cual se alinean siete puntos principales que dan forma a las siete estrellas principales de la constelación de la Osa Mayor, por lo que se puede ubicar a la Estrella Polar al norte del árbol cósmico.
6. Los quiasmos y el uso de figuras y metáforas, así como la estrella de David indican una marcada influencia hebrea, no obstante, también se encuentra influencia egipcia. 
7. El antiguo 'dios bufón' de los mayas en realidad es una representación simbólica de ser dirigido a través de un objeto sagrado llamado Liahona y participar del fruto del árbol de la vida. 
8. Partes de la información registrada en los anales de los reyes eran de conocimiento general o público. La tradición que ha llegado hasta nuestros días del árbol de la vida y algunos de sus conceptos en torno a él es una fuerte evidencia de ello. 
9. Las figuras junto a los personajes que dan la espalda al árbol son niños, según se refleja en los trazos de la talla. Son ocho y no seis personajes representados en la familia. 10. El niño cubierto como con un velo por el propio gorro de su vestimenta, levanta sus brazos en señal de adoración, no obstante que se encuentra impedido de ver. Contrario a él, el glifo de ceguedad y sordera se halla fuera del ángulo recto, entre las tinieblas, y lejos del árbol de la vida.
10. Las imágenes en el fondo de la escena, incluyendo las figuras de mayores dimensiones no son en sí mismas personajes, sino representaciones simbólicas de ciertas cosas.
11. La imagen apocalíptica de mayor dimensión a nuestra derecha es una bestia con una ciudad sobre su tocado en la que sobresale un gran edificio, y a su costado corren las aguas de un río que desembocan en las ondas de agua abajo.
12. El personaje con sombrero alto que lleva a un niño sobre sus hombros representa al extranjero que rescata a los de la casa de Israel del estado de tinieblas.
13. La vara, y la sombrilla o tabernáculo, incluida la barra aluden significados simbólicos dirigidos a quienes pueden comprenderlo. Mario A. Popoca. Profesor de religión (CES), catedrático, investigador, pintor y escritor. Título por la Universidad Tecnológica de México y Estudios Superiores en la Universidad Iberoamericana. Imágenes en blanco y negro compartidas por V. Garth Norman


[1] Alférez “Estela 5 “Tengo una pregunta.” 1985, p. 54
[2] Alan K. Parrish, “Estela 5 de Izapa: Examen laico de la piedra del árbol de la vida.”  En Primer Nefi, fundamento doctrinal. Ed. Monte S. Nyman; Charles D. Tate Jr. (Provo, UT: Centro de Estudios Religiosos, Universidad Brigham Young,  1988),  125-50.
[3] Jakeman, M. Wells. (1958) “Estela 5, Izapa, Chiapas, México: Un mayor descubrimiento arqueológico del nuevo mundo. Provo, Utah: Universidad Brigham Young, 1958, p. 17-18.
[4] Herrera, Carmen (2009) “Un trayecto por los signos de Escritura”; Destiempos, p. 371. México, D.F.
[5] “Códice Florentino. Historia General de las Cosas de la Nueva España" Sahagún, Fray Bernardino de, Libro VI pág. 25
[6] Gutiérrez, Nelly. (1991) “Los Mayas: Historia, Arte y Cultura” Panorama Editorial, México, pp. 46-49
[7] Freidel, David y Linda Schele (1988) “Symbol and Power: A History of the Lowland Maya Cosmogram” (Símbolos y Poder: Historia del cosmograma de los mayas de las tierras bajas). En Maya Iconography (Iconografía maya), coordinado por Elizabeth P. Benson y Gillett G. Griffin, pp. 44-95. Princeton: Imprenta de la Universidad de Princeton.
[8] Fields, Virginia M. 1989 The Origins of Divine Kingship Among the Lowland Classic Maya (Orígenes de los reyes divinos entre los mayas de las tierras bajas del período clásico). Tesis doctoral, Universidad de Texas en Austin.
[9] Véase 1Nefi 8:12
[10] 1 Nefi 16:10
[11] Véase Jacob 1:9
[12] Jacob 1:2-3
[13] Alma 63:11-13
[14] Mormón 1:4-5
[15] Gutiérrez, Nelly. (1991) “Los Mayas: Historia, Arte y Cultura” Panorama Editorial, México, p. 46
[16] Popol Vuh, Fondo de cultura económica México, 1995, p. 162.
[17] Isaías 29:4,18
[18] Las preguntas ¿Qué significa…? o ¿Qué significado…? fueron formuladas repetidas veces por Lamán y Lemuel a su hermano Nefi. Véase 1 Nefi 15:21, 23,26;  22:1.
[19] Baudez F. Claude.  (2004) “Una Historia de la Religión de los Antiguos Mayas”  UNAM, México, p. 22
[20] Apocalipsis 17:1
[21] Apocalipsis 17:3
[22] Apocalipsis 13:2
[23] Enseñanzas del Profeta José Smith, p. 353
[24] Véase Apocalipsis 17:9, 12, 15 y 18.
[25] Clark, John. “Una Nueva Representación Artística de la Estela 5 de Izapa: Un paso hacia una Interpretación Mejorada”
[26] Herrera, Carmen (2009) “Un trayecto por los signos de Escritura”; Destiempos, p. 370. México, D.F.
[27] Winters, Clyde. (1998) “Pruebas de la Migración Africana a América y la religión Olmeca”
[28] 1 Nefi 11:11 “Y le dije: deseo saber la interpretación de ello.”
[29] 1 Nefi 14:24-27
[30] 1 Nefi 11:35
[31] 1 Nefi 12:2-4
[32] 1 Nefi 14:11
[33] Enseñanzas del Profeta José Smith, p. 350-351.
[34] Tito 1:12 refiere a los cretenses como ”malas bestias”; Daniel 7:17 denomina “grandes bestias” a cuatro reyes; Salmos 73:22 se refiere a sí mismo como una bestia; Eclesiastés 3:18 “los hijos de los hombres no son sino bestias.”
[35] Pérez C. Mario y Sotelo S. Laura “Los Mayas y el esplendor de una cultura”, 2005 Monclem Ed., p. 23
[36] Apocalipsis 13:2 “semejante a un leopardo” equivale a “semejante a un jaguar”, el mayor felino ampliamente conocido en la cultura mesoamericana.
[37] Apocalipsis 17:12
[38] Compárese el significado de “muchas aguas” en Apocalipsis 17:15 y 1 Nefi 14:11
[39] Apocalipsis 17:18 “y la mujer… es la gran ciudad que reina sobre los reyes de la tierra”.
[40] Véase 1 Nefi 8:26
[41] Apocalipsis 17:18
[42] 1 Nefi 10:2 Nótese que inmediatamente después del relato del sueño de Lehi en 1 Nefi 8, a partir de 1 Nefi 10 todas las enseñanzas de Nefi giran alrededor del sueño de su padre.
[43] Joseph L. Allen “Tula Book of Mormon Archeological Digest”
[44] Véase Isaías 49:22-23 y 2 Nefi 6:5-7
[45] 1 Nefi 8:26 “…vi del otro lado del río un edificio grande y espacioso…”
[46] Exploring the Lands of the Book of Mormon, Joseph L. Allen, Ph.D.
[47] 2 Nefi 14:2,6
[48] 1 Nefi 22:1
[49] 1 Nefi 22:2-3, 8. Léase todo el capítulo inclusive.
[50] 1 Nefi 15:12
[51] Winters, Clyde. (1998) “Pruebas de la Migración Africana a América y la religión Olmeca”
[52] Véase Liahona, Enero de 2008. David A. Edwards. “Estuvo Lehi aquí” pp. 14-17
[53] 1 Nefi 15:12-16
[54] La Perla de Gran Precio. Fascímile del Libro de Abraham Núm. 1. Fig.1. El ángel representado como un ave.
[55] Éxodo 30:1-4 “Harás asimismo un altar para quemar incienso; de madera de acacia lo harás. Su longitud será de un codo, y su anchura de un codo; será cuadrado, y su altura de dos codos…”
[56] 1 Nefi 2:9
[57] Wells M. Jakeman, Estela 5, Izapa, Chiapas, México: Un mayor descubrimiento arqueológico del nuevo mundo (Provo, Utah: Universidad Brigham Young, 1958).
[58] A. López Austin (1997)  “El árbol cósmico en la tradición mesoamericana” UNAM, México, D.F.
[59] Exploring the Lands of the Book of Mormon, Joseph L. Allen, Ph.D.
[60] 2 Nefi 3:3-5
[61] 2 Nefi 1:8
[62] Véase 2 Nefi 8:9 “Vístete de poder, oh brazo del Señor!”; 2 Nefi 28:32 “porque mi brazo está extendido…”; Jacob 2:25 “He sacado a este pueblo de Jerusalén por el poder de mi brazo…”
[63] Jeremías 11:19
[64] 1 Nefi 15:36